-No, marcó EL gol.
En una noche mágica, en la cual el fútbol fue el principal vencedor, el Fútbol Club Barcelona conseguía por primera vez en la competición mas prestigiosa de Europa, la hazaña de remontar un 4-0 en contra.
Toda proeza requiere de una guinda final, en este caso llegaba de la mano del canterano más prometedor del último lustro en Can Barça, Sergi Roberto entraba en la historia del club, tras un salto y tensando la pierna al mas puro estilo Johan Cruyff, el balón golpeaba la bota para deleitarnos con ese toque que cruzaba el balón hacia la portería de Trapp.
El joven de Reus, estallaba corriendo hacía el corner, una celebración de aquel niño que siempre soñaba con jugar una noche como esa, en el Camp Nou, defendiendo el escudo de su querido equipo. La euforia asaltaba el Camp Nou, que no podía creer lo que estaba pasando, el público entregado desde el minuto 1 merecía un partido así, finalizando con una celebración histérica e histórica.
Sería totalmente injusto quedarse solo con un jugador, con un nombre, una heroicidad de este calibre solo puede realizarse forjando un equipo unido, un equipo con un objetivo claro y un estado mental convencido de la gesta.
