La liga no espera por nadie, no entiende de celebraciones, pero si de mareas. En estos momentos el Barcelona se ve encima de una gran ola que tan solo le da un par de posibilidades; la primera, es quedarse celebrando el pase a cuartos y hundirte en ella. Y la segunda, navegar sobre la ola destrozando todo lo que ve en su camino y Riazor es lo primero que se ve por el horizonte. No más partidos trampa. Se ha pasado de no ver la liga ni la Champions a estar sobre la ola en busca del tesoro.
La vida sigue, el fútbol sigue y el Barça sueña. Operación triplete.