Unos cuartos agridulces.

El Madrid consigue (sin pena ni gloria) llegar a cuartos de final contra un valiente Nápoles, valiente solo en la primera parte, hasta que los blancos mataron de un plumazo sus ilusiones a balón parado. Siempre el mismo jugador, el mismo gol, suerte o talento, no lo sé, pero siempre igual.

No obstante la clasificación no tapa la noche gris en el madridismo, gris por su juego, gris por su planteamiento (sobre todo en la primera parte), gris porque la BBC ya lleva varios partidos sin funcionar. Y me llega a la cabeza constantemente la misma pregunta, si en vez de ser el Nápoles en octavos, llega a ser el Bayern de Múnich o el París Saint Germain, ¿estarían los de Zidane donde están?
Que el tiempo y los sorteos decidan.